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Antecedentes

 

La enfermedad

La fiebre aftosa es una de las enfermedades animales más contagiosas y una típica enfermedad transfronteriza, con dimensiones regionales y mundiales. Su carácter transfronterizo adquiere cada vez más importancia debido al rápido desarrollo del comercio internacional de animales y productos animales y al aumento de los desplazamientos de las personas en el mundo entero. La enfermedad afecta a todos los animales de pezuña hendida, tanto domesticados como silvestres. Los búfalos y el ganado vacuno son los principales reservorios del virus.

Los países y regiones que están libres de FA se ven amenazados continuamente por la presencia de la enfermedad en otras partes del mundo. Los brotes de FA registrados en países y regiones anteriormente libres de la enfermedad ocasionan siempre daños socioeconómicos muy graves, que se contabilizan en miles de millones de dólares EE.UU. Este hecho hace de la FA un importante obstáculo para el comercio mundial de animales y productos de origen animal en constante aumento. 

Sin embargo, la fiebre aftosa es mucho más que una enfermedad que afecta al comercio mundial y que amenaza a los países libres de fiebre aftosa. A menudo se subestiman las consecuencias de la enfermedad en los países en desarrollo. En las regiones en que sigue siendo endémica, la fiebre aftosa tiene un fuerte impacto negativo en la producción animal. Ello debido al efecto acumulativo de: i) la mortalidad de animales recién nacidos (en especial corderos, cabritos y lechones); (ii) la reducción significativa de la producción de leche de las vacas, búfalas, cabras y ovejas, y iii) la ausencia de aumentos de peso en los animales de engorde. Además, la fiebre aftosa impide que los animales de tiro trabajen en el campo o que se utilicen como medios de transporte. En los países en desarrollo, esta situación puede dar lugar a una disminución de la producción agropecuaria y amenazar, por consiguiente, la seguridad alimentaria de los hogares.
Los países afectados por la fiebre aftosa están excluidos de los rentables mercados de exportación y la enfermedad tiene efectos negativos en el comercio local y regional de alimentos de origen animal.

Como consecuencia, el desarrollo económico de los pequeños agricultores rurales, y de las cadenas de producción organizadas que abastecen a los mercados urbanos, resulta limitado. 

Presencia

Actualmente, la fiebre aftosa está presente en todo el mundo, especialmente en África, Asia y el Oriente Medio. A finales de enero de 2012, de los 178 estados miembros de la Organización Mundial de Sanidad (OIE), 97 no tenían el estatus oficial, 66 eran reconocidos como libres de fiebre aftosa (65 sin vacunación, 1 con vacunación) y 10 tenían zonas que eran reconocidas como libres de fiebre aftosa (seis sin vacunación, 1 con vacunación). En cinco países el status oficial se había suspendido momentáneamente. América del Norte, la mayoría de América del Sur, Europa Occidental, Australia, Nueva Zelanda y la mayor parte de los países insulares del Pacífico estaban libres de la enfermedad.

Bien público mundial

Las estrategias y herramientas de lucha contra la fiebre aftosa se consideran bienes públicos mundiales porque benefician a todos los países, poblaciones y generaciones futuras, y porque para lograr progresos sostenibles los países dependen unos de otros. Se reconoce que la mejora de la lucha contra la fiebre aftosa también dará un gran impulso a la lucha contra otras importantes enfermedades animales, debido a la mejora de la infraestructura veterinaria y las prácticas ganaderas.

La iniciativa mundial para el control de la fiebre aftosa

La primera Conferencia mundial sobre la fiebre aftosa, ‘El camino hacia el control mundial’, fue organizada por la OIE y la FAO en Asunción, Paraguay, en junio de 2009. Los participantes en la Conferencia formularon una serie de recomendaciones y reiteraron su firme apoyo a la promoción de un enfoque coordinado mundialmente para el control de la enfermedad. La recomendación 14 proponía una conferencia de promesas con la participación de países libres y afectados, organizaciones pertinentes y donantes para apoyar un programa mundial de control de la fiebre aftosa.

Bajo los auspicios del Marco mundial para el control progresivo de las enfermedades transfronterizas de los animales, la FAO y la OIE prepararon conjuntamente un proyecto de Estrategia mundial de control de la fiebre aftosa. La estrategia se completará en 2012 con la participación de organizaciones y expertos regionales. El procedimiento de control progresivo (PCP) de la fiebre aftosa elaborado por la FAO y la OIE, y el proceso de rendimiento de los servicios veterinarios (PVS) propuesto por la OIE, son herramientas importantes para la formulación y aplicación de la Estrategia mundial de control de la fiebre aftosa. El objetivo general de esta estrategia mundial es mejorar la producción animal y la comercialización de productos pecuarios en los países en desarrollo y, de este modo, mitigar la pobreza, aumentar la generación de ingresos y mejorar los medios de vida de los pequeños productores, y contribuir al bienestar humano.

El objetivo específico de la Estrategia mundial es reducir el impacto de la FA en el mundo mediante la disminución del número de brotes de la enfermedad y la mejora de la sanidad animal. Para ello, se deberán fortalecer los servicios veterinarios nacionales y la infraestructura conexa, incluidos los laboratorios, las asociaciones público-privadas y la participación de la industria. El fortalecimiento de los servicios veterinarios y de la infraestructura veterinaria mejorará las capacidades nacionales de prevención y control de otras enfermedades transfronterizas y hará más sostenibles los progresos alcanzados.

Se han incorporados las enseñanzas extraídas de las regiones con los programas avanzados de control de la fiebre aftosa. Como se demostró en varios países y regiones, es posible controlar la propagación de la fiebre aftosa y, en ciertas circunstancias, erradicar la enfermedad. Se han identificado importantes elementos de una estrategia exitosa, entre ellos unos servicios veterinarios eficaces, laboratorios de diagnóstico competentes, vacunas de calidad controlada ajustadas a las cepas de virus prevalecientes en la región, sistemas de vigilancia epidemiológica bien diseñados y asociaciones público-privadas eficaces. Los esfuerzos nacionales deben contar con el apoyo y la coordinación regional y mundial y han de ser respaldados por programas de investigación permanentes.

Además del objetivo fundamental de reducir el impacto de la enfermedad, la estrategia mundial de control de la fiebre aftosa tiene dos objetivos adicionales, a saber: 

  • el fortalecimiento de los servicios veterinarios, y
  • la mejora de las actividades de control de otras enfermedades (transfronterizas) de los animales.

La experiencia ha demostrado que la mejora del control de la fiebre aftosa exige potenciar las capacidades e infraestructura de los servicios veterinarios nacionales. Esta potenciación mejorará la capacidad nacional de prevenir y controlar otras enfermedades (transfronterizas) de los animales.

Al combinar actividades de control de la fiebre aftosa con aquellas de otros programas de control de enfermedades se pueden obtener las ventajas de la economía de escala y crear incentivos para los propietarios. Estas combinaciones de actividades de control de enfermedades deben ajustarse a las necesidades regionales.  

Por consiguiente, la Estrategia mundial de control de la fiebre aftosa no sólo se propone reducir el impacto mundial de la enfermedad, sino también utilizar el programa de control de la fiebre aftosa como punto de partida para lograr progresos sostenibles en los sistemas veterinarios y tener efectos indirectos en otras esferas de control de las enfermedades.